sábado, 18 de diciembre de 2010

La luna en tus ojos

- Sin duda ha sido un día inolvidable.
- ¿Habrá algún escrito?
- Mmm... Sí, creo que sí.
- Tiene que haber uno.
- Sí, lo escribiré.

Y así al separarnos la noche se despidio junto a las estrellas. Era hora de ir, de viajar de regreso, el día había tenido más sorpresas de las que se esperaban. Y todo había sido de ese modo por un llamado.

- ¿Aló? Buenos días, estará la Javi.
- Hola, ella no está ¿Con quién hablo?
- Con Alexi.
- ¿De la parroquia?
- Sí.
- La Javi hoy está de cumpleaños, ¿podrías venir?
- Mmm...
- ¿Estarás ocupado?
- No, no estoy ocupado. Puedo ir pero hasta como las seis.
- Bueno, sería una linda sorpresa para la Javi, ella te tiene mucho cariño.
- Genial, llegaré como a las cuatro.
- Ya, muy bien. Me llamas cuando estés cerca.
- Ok. Nos vemos. A Dios.

Busqué la mejor ropa, una ducha, un buen almuerzo y luego salí hacia su casa. No era fácil ir a verla, hace mucho que no nos encontrábamos, pero quería verla, así que no dudé en ir en este día tan especial. Antes de salir de mi casa, encontré el regalo perfecto: Un rosario.
Al llegar allá aún no llegaba la festejada, así que mientras tanto conversé con su hermano y me reí con su hermanita más pequeña. Se veía un a familia muy agradable. Pero todo ello, era solo el comienzo. Dentro de mí solo quería que llegara ella, y de pronto sin esperar aparecieron sus ojos detrás de mí.

- ¿Y tú? - dijo ella nerviosa.
- Te vine a ver puh - le dije más nervioso.
- Pero qué onda.
- Estás de cumple y tu mami me invitó.

He conocido muchas conversaciones, pero hace tiempo que no hablaba con la mirada; aunque ella decía que se veía desastrosa, se veía más linda que nunca. todo en ella siempre brilla, todo en ella siempre encanta.
Miradas, risas, conversaciones... Todo más que agradable, todo más sorprendente, una tarde que recordaré más que por haber estado muchas horas en su casa, por haber compartido unos momentos con una de las personas que más quiero. Todo en ella habla, los abrazos, más miradas, su sonrisa, e incluso su modo de caminar, de vestir, de ser.
Quizás no sé cuando vuelva a encontrarme con ella, pero creo que podemos hacer algo, para que ese día se multiplique por miles, y cada vez que tome el mismo bus al mirar la luna vea sus ojos, que aunque no lo sepa nunca es lo que más amo de ella... sus ojos.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Tu navidad

Será la primera navidad en que no esté
aquella gran señora que en su regazo
a todos recibía con cariño,
la primera que disfrutemos con la
pequeña princesa
que escondía mi hermana en su vientre,
¡Sí! La primera que en aquel quinto piso,
cenemos con tranquilidad y alegría,
será aquella navidad que por tantos años,
soñamos...
Han habido muchos diciembres en
nuestras vidas
muchos olvidados
otros que aún se recuerdan
los años no se demoran en pasar
y cada vez llega demasiado pronto
aquel día en que las estrellas se apagan
para que solo brille aquel niño del pesebre.
No quiero olvidar días
ni una familia
pero es hora de comenzar
a escribir la que quiero.
Han habido muchas navidades,
pero esta será la primera
que querré estar contigo
y no podré
porque ahora tú
necesitas de regalo
algo más que yo.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Mensaje

Muchas veces te he escrito,
hubo un tiempo en que dejé de hacerlo,
creo que este es el momento de volver
a deslizar mi pluma
hacia tu corazón.

Tú eres
la niña de mis ojos,
de la que cuando hablo no me canso
de decir,
lo mucho que me encantas,
que si en alguien pienso
que si en alguien siento,
es en ti.
Sueño con estar contigo
toda una vida,
pasar los malos momentos
y crear buenos,
respiro tus besos cada vez que
te veo,
pero estás lejos,
y en realidad no importa
porque solo tengo que estar siempre
sin importar lo que tú
hagas,
soy feliz estando
queriendo,
sonriendo,
mirándote cuando estás concentrada,
o cuando te ríes y sonrojas,
cada momento está guardado
y no se irá jamás,
cada silencio,
cada abrazo,
todo,
es para mí lo mejor,
porque tú eres la mejor,
con la que de la mano quisiera caminar
y hacer feliz
hasta más allá de siempre,
y si el sol no sale,
lo iría a buscar tan solo por ti.


Mereces ser feliz,
y como sea que quieras
te apoyaré e intentaré ayudar,
porque no hay nada más bello
que estar a tu lado en
todos
los momentos,
eso me basta,
y si recibes este mensaje,
recuerda que el amor es más que palabras,
no importa lo que diga,
sino lo que he hecho y haré por ti,
porque todo eso
hasta el día de hoy grita te amo...

lunes, 29 de noviembre de 2010

Cambió

El viento golpeó su rostro,
suave y matutino,
para despertar luego de años
en el silencio
de las equivocaciones,
en la soledad del olvido.

Cambió,
sí, lo hizo,
tomó decisiones y empezó a crecer,
a mirar y dejar de hacerlo,
a escuchar y levantar su cabeza,
a cantar y escribir a la vez,
porque supo de un modo
u otro,
que soñar despierto sí se puede,
el viento le mostró el camino,
a dejar lo pasado,
aún hay camino que recorrer.

Aunque nadie lo ve,
él cambió,
y desde ese momento
al llorar caminando bajo la luna,
entendió que ella no sería jamás
la niña de sus ojos,
y sí,
todo gracias al viento.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Cuando no estás

El ruido de las voces 
no es claro, 
los ojos dejan de ver 
con nitidez, 
las imágenes de desdoblan 
con impaciencia, 
y mis manos no perciben 
lo que tocan. 

Todo lo que ocurre en 
lo externo, 
se vuelve difuso. 
Cuando no estás, 
cada perfume que siento 
es el tuyo, 
cada pensamiento que llega 
tiene tu nombre, 
y cada susurro difiere 
mi concentración.

Lo único que distingue 
de cuando estás, 
y cuando no, 
es la distancia de tus labios, 
con los míos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Chocolate

Tú eres como un chocolate.
Que vale una cierta cantidad.
Yo no tenga esa cantidad.
Y nunca la tendre.
Pero puede ocurrir.
Que en ciertas ocasiones.
Quiera probar ese chocolate.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Nuevo


Cada parte de una cajita musical está hecha
para deslumbrar,
cada sonido
recorre la luz de los sueños
y las notas vuelan de
un lado a otro,
para encantar cada suspiro
de aquel que se acerca a escuchar.
Al girar la cuerda empieza
de a poco
a entregar las melodías,
a llenar de rocíos las tardes de jueves,
y las noches.
Eso es nuevo,
el saber que ella canta
para la luna y su
estrella preferida,
saber que las letras que escribe
suenan mucho mejor de lejos
y que los misterios
sorprenden solamente a aquel
que no hace preguntas,
a aquel que mira el silencio
y escucha más allá
de la vida.

Cada parte de una cajita musical
esta hecha para amar,
y desde ya
se siente.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Cajita Musical


La Luna cuenta sus propias historias, muchas veces tratan del cielo, muchas de la tierra; pero siempre tratan de lo que ve, y ella sabe de ver, en un día entero alcanza a verlo todo. Ella sabe del silencio, porque cada vez que mira hacia la tierra está a obscuras y sin voz, le encanta observar como todos descansan. Pero si de historias se trata quería contarles un relato que compartió conmigo esta noche, de una Cajita Musical.

Había una niña muy pequeña que cada tarde se sentaba a conversar con su abuelito, podía pasar horas sin que el tiempo le dijera algo. Él solía hablarle de aventuras, de reyes antiguos; luego jugaban damas, otro rato jugaban naipes y al final antes de que la noche terminara lo que la Luna alcanzaba a apreciar a tal distancia era el sonido contínuo de aquellas notas que al unísono eran mucho más que música. Al terminar ya los ojos de su nieta estaban cerrados, y suavemente la llevaba a su dormitorio para que viaje tranquila al país de los sueños.

Al despertar ya no escuchaba el sonido armonioso que la hizo viajar. Y cuando la luna ya se había ido, también se fue el alma de su abuelo. No es fácil recibir una noticia así al despertar, más si antes de cerrar los ojos lo tenía en frente. Su olor aún resonaba en sus narices, y no quería aceptar la muerte del ser que más amaba en ese entonces. Se prometió nunca más amar a alguien, y encerró sus sentimientos en aquella Cajita Musical.

El tiempo pasaba y la cajita yacía escondida de todo y de todos. Porque no quería sentir, no quería escuchar esa melodía que le recordaba la noche anterior que más amó, la noche en que su abuelito se despidó en el silencio. Cada niño, cada joven que se acercaba en busca de amarla era rechazado por sus ojos. En el fondo quería sentir, quería amar; pero el dolor había sido tanto que si amaba nuevamente, arriesgaba volver a sufrir.

La Luna me contaba que extrañaba el cantar de la Cajita Musical, que si pudiese bajaría a darle cuerda tan solo una vez, para que sus oídos pudiesen encontrar esa paz, esa tranquilidad que sólo en el silencio de la noche se puede escuchar. Por eso decidí escribirles esta historia, para encomendarles esta pequeña misión, de convencer a la niña entre todos de que vuelva a amar. Para que en el momento en que la Luna ilumine sus ojos, ella vuelva a abrir esa cajita y aquel astro nocturno sonría al saber que las melodías rodearán las noches, y el corazón de ella vuelva a amar.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Falta un poco


-¿Cuánto falta?
- Aún no lo sé.

Bajo el cerro estaba el cuerpo sin vida de aquel niño tan desconocido. El viento soplaba intentando dar aviso de tan cruel situación, sin duda la imagen contrastaba el hermoso paisaje que rodeaba el cerro. Estaba sin vida, su corazón se había cansado de latir sin que nadie se diera cuenta, la soledad lo había atacado y aquel último suspiro nunca fue escuchado. Tierra abajo, cielo espectador, rosas mirando, río llorando; todo indicaba que la muerte de un ser humano es respetada por la naturaleza. Han pasado dos horas de su última mirada, sus último sueños, y aún nadie se percata de que no está en su casa, en su pieza.

- ¿Ahora si?
- No te apresures.
- Es que miralo.
- Todo a su tiempo.

Su habitación estaba sumida en el silencio, como sintiendo el golpe. La casa en cambio, era un ruido permanente. Siete hermanos compartían su vida, sus espacios, sus anhelos. Una madre esforzada y un papá que se rompía el lomo cada noche en la mina, hace tiempo que no tenía un turno de día. Y los días eran su propia noche, su descanso. No estaban muy lejos del cerro, pero la radio estaba encendida y cada persona del pueblo estaba con sus sentidos en ella. Una noticia azotaba el lugar con un golpe certero, hubo un derrumbe en una mina y aún no se tenía más noticias de lo sucedido.

- ¿Este es el momento?.
- No.

Tres horas atrás Don Joaquín entraba en su turno, antes que la tarde comenzara su fin se encomendó a su Virgencita y comenzó a caminar hacia el túnel, sin darse cuenta de que alguien lo seguía, su hijo menor. Gabriel era el niño más curioso que he conocido, y que alguien podría conocer, siempre había querido visitar una mina, su padre le contaba una y otra historia de las miles que han habido. En esas ocasiones sus ojos brillaban como nunca. Todo estaba planeado, pero lo que nunca pensó Gabriel fue que sería tan fácil ingresar, sigilosamente con su casco de juguete se infiltró en aquel lugar poco claro, siguiendo los pasos de su padre.

- ¿Cuánto falta?
- Falta un poco.

Los mineros saben qué hacer frente a un derrumbe, los niños no. Todo fue muy rápido y lo único que alcanzó a sentir fue la tierra encima de él. Su padre estaba en el refugio junto a los otros, con su rosario en la mano, su madre estaba sentada en su casa con la cruz en sus manos, sus hermanos fueron a la capilla corriendo para rogarle a Dios. Al llegar, se arrodillaron frente a una cajita llamada Santísimo, para que su padre salve ileso. Pero lo que nadie sabía era quién fue la única víctima del accidente. Un pequeño niño de 11 años, que cumplió su sueño de conocer la mina, pero no escogió el mejor día. Días después su familia recorría todos los lugares pegando carteles con su foto, y se sumó a los miles de niños desaparecidos.

- ¿Puedo mirar?
- Sí puedes, desde acá arriba se ve tu padre saliendo de la mina con sus compañeros.
- Mi mamá estará muy contenta.
- Y también tus hermanos.
- ¿Me extrañarán?
- No sabes cuánto, pero desde acá los podrás ayudar más.
- Sí. Me gusta el cielo. En especial la dama de blanco.
- Cuando viví en la tierra estuve casado con ella.
- Y hace cuánto estás en en cielo José.
- Llevo mucho tiempo aquí, pequeño Gabriel.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Sueña


En la noche los poemas vuelan de lado a lado
en busqueda de una historia que contar
mientras muchos duermen
ellos escriben para que las princesas sueñen
para que los principes viajen
para que los poetas sufran
miles de poemas recorren las estrellas
cada una
porque saben que esconden
los sentimientos que todos
cuando miramos al cielo
quedan guardados
como en un cofre
esperando que alguien algun dia
en algun lugar
los lea
los
vea
y los sienta
los sufra
los huela
porque las estrelllas cruzan el cielo
y al igual que los poemas
buscan amar
si alguna princesa se pierde en los sueños
llegan los poemas a ellas
para recordarles
que la tristeza es parte de la vida
que el amor puede tener tristeza
y que para amar
se necesita soñar
y perderse en los sueños.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Tomás


- ¿Estás ahí? te necesito- dijo algo asustado.
Temía que no le respondieran, que en medio de las obscuridad no existiera alguien en quién apoyarse. Se despertó esperando abrazar a quien veía en su sueño, pero ya no estaba, aún sentía su aroma, pero no la sentía. Si no está ella su vida no tiene sentido, si no ve sus ojos, si sus brazos no lo duermen lentamente, si ella no lo toma con delicadeza, él no cerrará los ojos.
Generalmente no suelo contar historias de niños que viven sumidos en la tristeza, más aún porque prefiero las historias de niños felices que viven lo que sueñan. Sin embargo, debo hacer una excepción. Esta historia me interesa mucho, en especial esta pequeña parte de la vida de Tomás. Comencemos con su madre, una joven muy esforzada que viajó desde Viña del Mar para olvidarse del amor que la dejó. En su vientre, con dos meses de embarazo se embarcó hacia la ciudad de Santiago para buscar una salida a todos sus problemas. Quería buscar una oportunidad y comenzó lentamente a formar su vida en una ciudad que no conocía con tan sólo 17 años. Una pequeña pieza escondida en el Barrio Brasil fue su refugio, de llantos y miradas al cielo, de soledad y una nueva compañía. Cuando nació su Tomás todo cambió. Al ver sus ojos brillar por primera vez tuvo un motivo para ser feliz, un motivo para trabajar cada día, para no dormir, para dejar de sentir, para empezar a soñar de nuevo. Su trabajo le ayudaba a vivir, a respirar, a proteger a su hijo en un jardin infantil y a salir de vez en cuando para conocer la ciudad que le dio una nueva esperanza.
- ¿Estás ahi? -repitió desconsolado.
El reloj resonó en los oídos de Tommy. Sus ojos estaban encendidos, con curiosidad y miedo buscaba los brazos que antes de cerrar sus ojos lo tenían amarrado. No los veía, oscilaba sus brazos en busca de una explicación, pero el silencio le respondió sin piedad. Se quitó la manta que cubría su descanso y se bajó de la cama. la alfombra que recorría se le hacía familiar, pero en la noche se veía distinta. pensó que al bajarse de su cama encontraría a la mujer de sus ojos, y al recorrer cada detalle de la habitación, cada silencioso ruido...no pudo encontrarla.
Todos sabemos que encontrar trabajo no es fácil, y a la Mamá de Tomy se le dió una oportunidad única. Un Hotel muy destacado, con varias estrellas que lucir, le ofreció un puesto. Trabajo de recepcionista en las noches, y si encontraba estabilidad podría darle una mejor situación a su hijo. Aquella habitación que le había entregado tantas tristezas, alegrías y emociones era poco espaciosa y quería ver la oportunidad de tener un departamento. Cuando aceptó el trabajo se dió la posibilidad de que dejara a su pequeño niño en una habitación del Hotel mientras ella trabajaba. Parecdía que el viaje no estaba perdido, que realmente la vida le estaba dando otra oportunidad.
- Mami. ¿Dónde estás?- dijo con lágrimas en sus ojos.
Cada uno de nosotros posee distintos sentidos que nos permiten percibir lo que nos rodea, pero hay sentidos que están ocultos y que solo poseen algunas personas. Después de 15 meses trabajando en el mismo lugar nunca se había despertado Tommy en la noches, pero su corazón le avisó lo que sólo Dios sabía.
Solo él la vió derrumbarse, con dificultad fue hacia la recepción, y la mujer de sus ojos cayó frente a él, con el puño cerrado en su corazón. La última mirada que entregó Carolina fue hacia su hijo, él no entendió porque sus ojos se apagaron. Lo único que pudo comprender, fue que ese último abrazo que le entregó su mami era mucho más que un abrazo, incluso más que un te amo. Su mamá se lo dió todo.
No creo que alguno de nosotros comprenda lo que un niño de 3 años pueda sentir al ver morir a su madre frente a él. Tommy fue creciendo en mis brazos, luego en mis hombros y hoy ya mide lo mismo que yo, si quise hacerlo mi hijo no fue porque me diera pena o algo así, sino que lo hice porque su mirada era la misma de su mamá, una mirada cristalina, perfecta, transparente...Y al verlo caminar me imagino lo orgullosa que debe estar Carolina de su hijo, por el que tanto luchó. Y que aunque no lo crean, tiene algo muy especial que puede cambiar el mundo. Desde los 3 años, le enseñaron a amar de verdad.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

De nuevo...

Eso me pregunto...
podré enamorarme de nuevo, podrá otra mujer tomar mi corazón en sus manos y hacerlo de ella, mientras su nombre siga escrito en mi alma no puedo hacer mucho, solo seguir mirándote con la ilusión de que tus labios extrañen a los mios... Pero no perdonas mi error. No perdonas que no sepa amar, que en el pasado haya tomado una decisión que aborresco. Lucho con el pasado para tener un presente contigo, pero no lo tengo, lucho para soñar con un futuro, pero no lo quieres a mi lado. cerraste el capítulo de mi vida, y sigues con la tuya, en mi libro aún estás ahí. He intentado quemar las hojas, tirar el libro al olvido, pero sigues estando, mas allá de mí pareciera que mis ojos extrañan más de lo que crees a los tuyos, los recuerdos se hacen miles estando sin tí, los abrazos, los poemas, las sonrisas, todo guarda un filo que me hiere. Debo seguir, me dije una vez, y no he podido, quiero avanzar, pero sin tu mano no quiero. El tiempo pasa...




...Antes de cerrar los ojos y dormir, quiero ver los tuyos, antes de morir quiero ver nuevamente tus ojos, al despertar quiero ver tu carita y acariciarla, al trabajar quiero pensar en que al volver te encontraré y con tu abrazo ya no existirá cansancio, al caminar quiero seguir tus pasos, al mirar el cielo quiero pedirle a Dios cada día que te cuide para amarte y dejarme amar por tí. Eso quiero, porque siento que contigo he aprendido a amar, y es lo único que quiero...






Amar.


sábado, 21 de agosto de 2010

Contigo

Estás y no estás. En mi corazón vives a cada instante, en mis sueños, cada vez que recorro las habitaciones en donde habitan las personas que amo, ahí sí que estás. Pero en mi realidad estás en pocos instantes, solo cuando voy a tu encuentro, solo cuando juego al amigo. Cuando te escucho y mis ojos no dejan de mirar a los tuyos, sin duda amo esos momentos. Pero lo que mi pluma quiere decir hoy no habla de la felicidad de estar con alguien, sino de la falta de esa persona, con la que al respirar te falta el aliento, con la que las nubes pasan a tener distintas formas, con la que las estrellas cantan cada noche. Quiero hablarles de una niña que dejé escapar por no saber apreciar lo mucho que me amó, lo mucho que quería compartir su vida conmigo, lo mucho que es y que será. Su nombre empieza con el Viento, sigue con el Alma y recorre la Luz, viaja por las Ilusiones, descansa en la Tierra y disfruta las Alturas. Cada día sueña con enamorarse, con ser feliz, y si tan solo viera delante de ella quien lo daría todo por hacerla feliz. Pero la vida nos demostró que todas las cosas tienen su propio rumbo, Dios ya ha escrito nuestra vida y es la que debemos seguir para ser felices, con el tiempo descubrimos que las cosas son como tienen que ser y que las personas que están en nuestra vida son las que tienen que estar. Los poemas tienen que hablar cuando tienen que hablar y las letras deben seguir su curso inicial, el de expresar cada uno de los sentimientos que recorren nuestra alma. Ella puede estar o no estar, pero tengo la tranquilidad de que en mi corazón siempre estará su habitación, cada cojín en su lugar y en medio de ella una foto en la que sale más bella que nunca.

lunes, 2 de agosto de 2010

Ausencia


Estuve caminando, y mientras iba hacia ti imaginaba lo mucho que me encantaría el volver a estar en tu corazón, pensé que querías hablar conmigo para que nuestras manos se juntaran de nuevo, pero al llegar allá y conversar con tus ojos, me dijiste lo que siempre esperé escuchar. Por fin al leer tus labios, supe el verdadero motivo, supe lo que tanto te prohíbe estar conmigo. No lo entiendo, no estoy de acuerdo, pero la libertad es así, no te obligaré a estar conmigo, pero es importante que sepas:

- Que hay muchos poemas que lloraron por tí
- Muchas canciones que lo único que querían era cantarte
- Uno que otro cuento que quería hacer tus sueños realidad
- Varias palabras de amor que quedaran en el olvido
- Nuestra novela tiene un final infeliz
- Nadie te amará como lo hicieron las letras que te dediqué

Por lo mismo antes de terminar de escribir esta carta es importante que sepas que no podré ver su cara en mucho tiempo, pues querré besarte cada vez que me veas; no podré ver tus ojos en mucho tiempo, pues amo mirarlos; no querré ver tus brazos nunca más, ya que si te abrazo me derrito; y no te preocupes seguiré viviendo, aunque te extrañe y te ame cada día más...

lunes, 29 de marzo de 2010

Temblor


Hay muchos tipos de temblores. Los que mi pluma prefiere son los de tus labios cuando hace frío, porque pienso que los puedo dejar de hacer temblar con un beso, pero despues del beso tiemblan más aún. O quizás el temblor de tus manos cuando se acercan a las mías, ese si que me gusta; porque dices con la mirada "mis manos te aman", aunque al mismo tiempo hacen temblar a las mías. O cuando tus piernas tiemblan de emoción, y te pones a saltar de la alegría. El curioso es el temblor de tu corazón, algunos le llaman latido, yo le llamo temblor. Pues se siente cada uno de los temblores al abrazarte, y preferiría que nunca dejáramos de hacerlo, que sea un abrazo eterno.

En los días de frío se ve temblar a muchas personas, en las calles van y vienen. Y en estos días se ve más que nunca. Quiero que llegue luego el invierno, ahí si que verán a muchas personas temblar.

El único problema es cuando el temblor se produce por miedo, me hace recordar todas las veces que lo he tenido. ¡Han sido tantas! Como cuando te dije por primera vez que te amaba, o cuando tengo miedo a perder a alguien importante: ¡Ese miedo no se lo doy a nadie!


Por eso, el temblor que produce mi cuerpo al dormir es comprensible, ya que cada noche me acuesto con miedo a perder a algún ser querido, aunque mi corazón se tranquiliza con la voz de mi ángel de la guarda que me dice: duerme querido amigo, duerme.

Un Otoño Vehemente

Luego de que el sol se cansa de salir y bañarnos con su ternura llega el otoño. Esperamos ansiosos su llegada, donde hojas caen nostálgicamente de los árboles secos de su flor, donde los ojos se posan en las nubes que cada día visitan nuestras almas, dónde inexplicablemente le buscamos el sentido a tanta maravilla y sin más, nuestras hojas caen de nuestros labios por el dolor de no sentir amor; simplemente queremos encontrarlo, pero no sabemos dónde está. Nos preguntamos si es que el amor nos rodea, pero no nos damos cuenta, porque solo vemos esas hojas caer, y no vemos que caen porque así habla la naturaleza. Nos quedamos en silencio, vemos su actuar, su forma de expresarnos ese amor tan puro. Ahí logramos liberar toda esa pasión tan escondida que por años hemos soñado sentir, que juega con nuestros sentimientos y nos obliga a desear con un anhelo tan intenso tanto amor camuflado en el olvido de este otoño tan silencioso. Luego de las hojas, llega el viento que no habla, solo respira, porque sabe que guardamos un silencio absoluto dentro de nuestras almas, ansiosas por salir a la luz de las lágrimas que botan las nubes. Ese momento me gusta, cuando gota a gota el cielo nos demuestra cuanto nos quiere y nos brinda de tanta sutileza y sencillez en esa agua tan abundante que cae sobre nuestras mejillas. Amo ver tus mejillas en el otoño, amo ver como se acercan a mis ojos y observar ese momento tan inolvidable que me hace sentir cuánto te quiero y cuánto espero cada momento junto a ti. El otoño es distinto porque tú estás a mi lado, sin ti sería invierno, sin tu respirar, sin tu rubor, si tu supieras todo lo que siento cuando estás cerca, quizás es difícil decirlo porque se forman nudos en mi garganta, pero sé que el otoño hablará por mí, entre la pena y la alegría de estar y no estar contigo, entre las nubes y el sol,
ahi estaré y siempre junto a ti. Aunque no te des cuenta, siempre lo estaré porque eres mi sol en cada nube, en cada silencio, porque nuestros ojos y nuestra pluma hoy se unieron, al comenzar el otoño.

*Escrito junto a Little Bird.


domingo, 28 de marzo de 2010

Estar


Pasaron muchas cosas en tan poco tiempo. Asi que lo mejor es estar. Quedarse en silencio sin hacer nada más que estar. Mi pluma plasmó con sangre que no era de ella algunos poemas. Incluso no quería escribir más. Pero algo fue más fuerte, quizás el deseo de no quedars en donde está, quizas sentir la lluvia de algo sirvió, y aunque la enfermedad la dejó herida, ya está sanando.

Los días de otoño provocan esto, nos demuestran que los caminos pueden ser un poco mas borrosos de lo que parecen, que puede que ese tono gris del cielo no significa tristeza, sino que las nubes están viajando y van apuradas, tanto así que solo alcanzamos a ver una pisca de ellas, "solo vemos un trozo de la nada", me dijo un vecino filósofo. Pero yo lo sé, sé que algo oculta este otoño, que esta vez algo pasará distinto de otros años. Que esta vez los abrazos serán menos dulces, pero más tiernos; los besos con más amor, pues el que no vive el otoño desde el corazón, no está preparado para recibir el invierno.