El ruido de las voces
no es claro,
los ojos dejan de ver
con nitidez,
las imágenes de desdoblan
con impaciencia,
y mis manos no perciben
lo que tocan.
Todo lo que ocurre en
lo externo,
se vuelve difuso.
Cuando no estás,
cada perfume que siento
es el tuyo,
cada pensamiento que llega
tiene tu nombre,
y cada susurro difiere
mi concentración.
Lo único que distingue
de cuando estás,
y cuando no,
es la distancia de tus labios,
con los míos.

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