miércoles, 24 de noviembre de 2010

Cuando no estás

El ruido de las voces 
no es claro, 
los ojos dejan de ver 
con nitidez, 
las imágenes de desdoblan 
con impaciencia, 
y mis manos no perciben 
lo que tocan. 

Todo lo que ocurre en 
lo externo, 
se vuelve difuso. 
Cuando no estás, 
cada perfume que siento 
es el tuyo, 
cada pensamiento que llega 
tiene tu nombre, 
y cada susurro difiere 
mi concentración.

Lo único que distingue 
de cuando estás, 
y cuando no, 
es la distancia de tus labios, 
con los míos.

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