El viento golpeó su rostro,suave y matutino,
para despertar luego de años
en el silencio
de las equivocaciones,
en la soledad del olvido.
Cambió,
sí, lo hizo,
tomó decisiones y empezó a crecer,
a mirar y dejar de hacerlo,
a escuchar y levantar su cabeza,
a cantar y escribir a la vez,
porque supo de un modo
u otro,
que soñar despierto sí se puede,
el viento le mostró el camino,
a dejar lo pasado,
aún hay camino que recorrer.
Aunque nadie lo ve,
él cambió,
y desde ese momento
al llorar caminando bajo la luna,
entendió que ella no sería jamás
la niña de sus ojos,
y sí,
todo gracias al viento.


