- Sin duda ha sido un día inolvidable.
- ¿Habrá algún escrito?
- Mmm... Sí, creo que sí.
- Tiene que haber uno.
- Sí, lo escribiré.
Y así al separarnos la noche se despidio junto a las estrellas. Era hora de ir, de viajar de regreso, el día había tenido más sorpresas de las que se esperaban. Y todo había sido de ese modo por un llamado.
- ¿Aló? Buenos días, estará la Javi.
- Hola, ella no está ¿Con quién hablo?
- Con Alexi.
- ¿De la parroquia?
- Sí.
- La Javi hoy está de cumpleaños, ¿podrías venir?
- Mmm...
- ¿Estarás ocupado?
- No, no estoy ocupado. Puedo ir pero hasta como las seis.
- Bueno, sería una linda sorpresa para la Javi, ella te tiene mucho cariño.
- Genial, llegaré como a las cuatro.
- Ya, muy bien. Me llamas cuando estés cerca.
- Ok. Nos vemos. A Dios.
Busqué la mejor ropa, una ducha, un buen almuerzo y luego salí hacia su casa. No era fácil ir a verla, hace mucho que no nos encontrábamos, pero quería verla, así que no dudé en ir en este día tan especial. Antes de salir de mi casa, encontré el regalo perfecto: Un rosario.
Al llegar allá aún no llegaba la festejada, así que mientras tanto conversé con su hermano y me reí con su hermanita más pequeña. Se veía un a familia muy agradable. Pero todo ello, era solo el comienzo. Dentro de mí solo quería que llegara ella, y de pronto sin esperar aparecieron sus ojos detrás de mí.
- ¿Y tú? - dijo ella nerviosa.
- Te vine a ver puh - le dije más nervioso.
- Pero qué onda.
- Estás de cumple y tu mami me invitó.
He conocido muchas conversaciones, pero hace tiempo que no hablaba con la mirada; aunque ella decía que se veía desastrosa, se veía más linda que nunca. todo en ella siempre brilla, todo en ella siempre encanta.
Miradas, risas, conversaciones... Todo más que agradable, todo más sorprendente, una tarde que recordaré más que por haber estado muchas horas en su casa, por haber compartido unos momentos con una de las personas que más quiero. Todo en ella habla, los abrazos, más miradas, su sonrisa, e incluso su modo de caminar, de vestir, de ser.
Quizás no sé cuando vuelva a encontrarme con ella, pero creo que podemos hacer algo, para que ese día se multiplique por miles, y cada vez que tome el mismo bus al mirar la luna vea sus ojos, que aunque no lo sepa nunca es lo que más amo de ella... sus ojos.

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