sábado, 21 de agosto de 2010

Contigo

Estás y no estás. En mi corazón vives a cada instante, en mis sueños, cada vez que recorro las habitaciones en donde habitan las personas que amo, ahí sí que estás. Pero en mi realidad estás en pocos instantes, solo cuando voy a tu encuentro, solo cuando juego al amigo. Cuando te escucho y mis ojos no dejan de mirar a los tuyos, sin duda amo esos momentos. Pero lo que mi pluma quiere decir hoy no habla de la felicidad de estar con alguien, sino de la falta de esa persona, con la que al respirar te falta el aliento, con la que las nubes pasan a tener distintas formas, con la que las estrellas cantan cada noche. Quiero hablarles de una niña que dejé escapar por no saber apreciar lo mucho que me amó, lo mucho que quería compartir su vida conmigo, lo mucho que es y que será. Su nombre empieza con el Viento, sigue con el Alma y recorre la Luz, viaja por las Ilusiones, descansa en la Tierra y disfruta las Alturas. Cada día sueña con enamorarse, con ser feliz, y si tan solo viera delante de ella quien lo daría todo por hacerla feliz. Pero la vida nos demostró que todas las cosas tienen su propio rumbo, Dios ya ha escrito nuestra vida y es la que debemos seguir para ser felices, con el tiempo descubrimos que las cosas son como tienen que ser y que las personas que están en nuestra vida son las que tienen que estar. Los poemas tienen que hablar cuando tienen que hablar y las letras deben seguir su curso inicial, el de expresar cada uno de los sentimientos que recorren nuestra alma. Ella puede estar o no estar, pero tengo la tranquilidad de que en mi corazón siempre estará su habitación, cada cojín en su lugar y en medio de ella una foto en la que sale más bella que nunca.

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